La discapacidad auditiva puede variar desde una ligera disminución del sentido del oído hasta la sordera total. Algunas personas pueden utilizar audífonos (prótesis auditiva). Hay personas con deficiencia auditiva que se valen del lenguaje de señas para comunicarse, otras leen los labios y pueden hablar, y otras utilizan una combinación de ambos métodos.
Las personas que tienen deficiencia auditiva enfrentan dificultades para comunicarse, especialmente cuando se encuentran en medio de mucha gente. Ello puede conducir a sentimientos de soledad, frustración, ira, baja autoestima, desesperanza y depresión.
La UNESCO, SIRIED se refiere a la disminución de la función auditiva en diferentes grados que tiene implicaciones en el desarrollo comunicativo, social y el aprendizaje de la lengua escrita, aún cuando se utilicen sistemas de amplificación de sonidos como los audífonos, los micrófonos, los altavoces o los implantes cocleares. Se establecen dos categorías: la sordera, que implica una pérdida total o muy severa, y la hipoacusia que conlleva una disminución parcial, que pueda variar desde leve hasta severa, y que mantiene una audición bastante funcional.
De acuerdo con el Ministerio de Educación de Guatemala (2009), la discapacidad auditiva dificulta escuchar un mensaje, oírlo en una intensidad disminuida, o no oírlo en lo absoluto. Dependiendo de la causa de la discapacidad, también hay personas que sólo escuchan sonidos agudos mientras que otros sólo escuchan los sonidos graves (de la palabra “banca” pueden escuchar únicamente “anca”). Es importante destacar que las dificultades de comunicación que presentan deben evaluarse en el idioma materno de las personas.
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